El crecimiento de la población junto con el aumento en la esperanza de vida y el desarrollo económico en las zonas urbanas de nuestro país y del mundo, plantean un problema habitacional al cual dar respuesta.

La planificación territorial dentro de las ciudades delimita las acciones a llevar a cabo en cuanto al desarrollo urbanístico. Extensiones de tierras disponibles y previstas en el ordenamiento territorial como zonas de extensión urbana parecen no faltar en el interior del país. Sin embargo se presenta un proyecto urbanístico gubernamental en terrenos caracterizados por su importancia hidrológica debido a la presencia de acuíferos.

La zonificación económica adecuada despierta conflicto de intereses entre el poder político y una importante parte de la población, sin embargo hay una segunda cuestión menos visible pero no por ello menos importante: la cuestión ambiental. El desarrollo urbanístico y territorial debe considerar una adecuada zonificación ecológica que resguarde los recursos naturales y asegure el desarrollo sostenible.

La importancia de estos reservorios de agua radica en que mas de 2000 millones de personas en todo el mundo depende de las aguas subterráneas. Los acuíferos prestan los siguientes servicios ecosistémicos:

Servicio Ecosistémico de Abastecimiento: Constituye un reservorio fundamental de agua dulce para abastecimiento de uso humano, industrial y agropecuario.

Servicio Ecosistémico de Regulación: En el ecosistema natural de los terrenos la vegetación natural retiene la lluvia y hay poco escurrimiento pluvial, esto permite que el agua se infiltre en el suelo poroso y recargue las capas freáticas reduciendo el nivel de escorrentía y evitando así las inundaciones.

Servicio Ecosistémico de Sostén: es responsable de procesos geológicos y geoquímicos que sirven de sostén de varias funciones y ecosistemas, además de ser parte del ciclo hidrológico.

Estos servicios ecosistémicos fundamentales para la vida, deben ser asegurados no solo en el presente, si no también en el futuro. Esta premisa conduce a preguntarse ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de urbanizar terrenos que presentan la particularidad de esconder debajo de la superficie estos ricos recursos? ¿Cómo medir y valorar dichas consecuencias en términos de degradación ambiental? ¿Cómo utilizar la valoración económica para mitigar los daños? ¿Qué instrumentos de políticas públicas pueden utilizarse para reducir el impacto? ¿Qué políticas ambientales resguardan a estos recursos?

En países con problemas financieros y multitud de necesidades socio-económicas urgentes, la inversión en resolver estas cuestiones no resulta ser prioridad política.

Las aguas subterráneas son invisibles para muchos, su importancia es desconocida por una buena parte de la sociedad, a pesar de ser vital para el sostenimiento de las generaciones actuales y futuras. El Estado no puede dejar estas cuestiones bajo tierra.

En éste sentido, el fortalecimiento del marco institucional se hace imprescindible, y está estrechamente relacionado con la consciencia política y pública, la educación y fomentación de un mayor cuidado del medio ambiente.

Romina Fernández.

  • Licenciada en Economía. Universidad Nacional del Sur.
  • MBA. Máster en Dirección de Empresas (CEO). Universidad Tecnológica Argentina.
  • Máster en Dirección Financiera (CFO). Universidad Tecnológica Argentina.
  • Consultora Financiera Global Investor. IG
  • Economis & Financial Analyst. RF Consultancy.