La política de reducción de la Pobreza más prometedora de la historia:
En Octubre del año 2009 se firmaba el decreto 1602/09 mediante el cual se constituía la Asignación Universal por Hijo (AUH) como subsistema no contributivo del Régimen de Asignaciones Familiares. Este Programa de Transferencias Condicionadas fue reconocido por el FMI como uno de los mas grandes y prometedores de la historia de Latinoamérica por su universalidad y reducción de costos de transferencias debido a su bancarización.
Dicho programa consiste en una transferencia de ingresos a los sectores mas vulnerables de la sociedad conformada por niñas, niños y adolescentes de entre 0 y 18 años de edad que están condicionada al cumplimiento de ciertos requisitos sanitarios y educativos.
La valoración regional del programa se fundamentó en sus dos objetivos principales: a corto plazo mitigar la situación de vulnerabilidad y a largo plazo romper con la pobreza intergeneracional a través del desarrollo del capital humano que resultaría del cumplimiento de las condicionalidades impuestas por el plan.
¿Pero cuáles son esos condicionamientos?
En cuanto a salud, basta con la presentación de la libreta sanitaria que confirmaría la realización de los controles de salud y vacunación exigidos por el Calendario Nacional Obligatorio emitido por el Ministerio de Salud.
En cuanto a educación, la certificación de escolaridad emitida por alguna institución educativa reconocida por el Ministerio de Educación.
Ambos condicionamientos son exigibles para el cobro del 20% restante a pagar a los beneficiarios, luego de haber cobrado las cuotas mensuales del 80% del total de la transferencia sin requerimiento alguno.
Resultados esperados o esperando buenos resultados?
El programa no resulto tan efectivo como se esperaba, y además de presentar importantes errores de inclusión y exclusión, que han dejado fuera a miles de personas en estado de profunda vulnerabilidad y otras tantas que fueron incluidas sin necesidad aparente ni cumplimiento de requisitos, lo que pretendo destacar es la inutilidad del plan para lograr el quiebre de la pobreza que pasa de generación en generación en el mismo ámbito familiar.
Si bien, los datos recolectados arrojan un importante incremento en la escolarización de niños desde la implementación del plan, especialmente en los niveles inicial y secundario, esto no significó en absoluto que se haya desarrollado el capital humano como se pretendía y esperaba. Así lo demuestra la ubicación que Argentina ocupa en el ranking mundial del Índice de Desarrollo Humano, que para el año anterior a la implementación del plan se encontraba ubicado en la posición 41º y para el año 2019 (último año con datos disponibles) ocupaba la 46º posición. Cinco puestos hemos descendido durante los 10 años medidos y con la AUH como estandarte de la política social argentina.
También lo demuestra las pruebas PISA 2021, donde Argentina tuvo el peor rendimiento de su historia, muy por debajo de sus pares latinoamericanos, en el estudio que lleva a cabo la OCDE para evaluar la calidad educativa.
Es evidente que la educación de calidad no se ha logrado ni se logrará con la AUH, consecuentemente el desarrollo de capital humano y el quiebre generacional de familias empobrecidas. Tener altos porcentajes de escolarización en un sistema educativo inclusivo, es necesario pero no es suficiente. Hace falta aprendizaje. El condicionamiento educativo no es lo suficientemente riguroso para que los escolarizados desarrollen sus capacidades. Asistir a una Institución educativa no es lo mismo que educarse.
La decadencia educativa es visible para todos en los últimos años, un condicionamiento de asistencia no solucionará el problema.
A pesar del exorbitante gasto en Seguridad Social por parte del Estado, la población argentina no deja de empobrecerse, la infancia es cada día mas vulnerable .
Algunos números relacionados:
En 2021 el 51,5% del Gasto Público Total (GPT) fue destinado a Seguridad Social, de los cuales el 34% fueron ingresos transferidos mediante la Asignación Universal por Hijo.
Como contrapartida, el gasto en educación en los 10 años posteriores a la implementación del plan se redujo de 16.02% a 12.53% del GPT. Sin embargo, en términos del PBI, el GPT pasó de 34.52% a 42.09%.
Pero el dato más interesante es el arrojado por el INDEC en cuanto a la pobreza registrada en el año 2021. El 54.9% de las niñas, niños y adolescentes de entre 0 a 18 años tienen sus necesidades básicas insatisfechas. Sí, los beneficiarios de la transferencia de ingresos condicionada tan festejada por muchos, la AUH demuestra ser el plan que transfiere miles de recursos del Estado a los más vulnerables y que ha sido totalmente incapaz de reducir o frenar los niveles de pobreza de su población objetivo.
Insistencia en el fracaso o búsqueda de soluciones?
No sólo tenemos el fracaso de la AUH como instrumento para el desarrollo de capital humano que rompa con la transferencia de pobreza en el seno familiar, su principal objetivo a largo plazo; sino también debemos reconocer el fracaso de la AUH como política de mitigación de la vulnerabilidad y la pobreza coyuntural y estructural.
Sin embargo seguimos transfiriendo ingresos de la misma manera, obteniendo los mismos resultados.
El objetivo de la Seguridad Social en un país con un 50% de su población pobre o con riesgo de pobreza debería transitar por el camino del debate, formulación, desarrollo e instrumentación de políticas públicas coherentes y consistentes, que busquen resultados eficientes y sobre todo que experimenten el camino de la evaluación de la política adoptada para su posible evolución, suspensión o finalización.
Impera preguntarse si los recursos que tan dolosamente el pueblo trabajador aporta al Estado, sacrificando parte de su bienestar privado por el “Bienestar Social” están siendo mal administrados, si los hacedores de políticas públicas analizan los resultados, si la seguridad social es en parte una opereta política, si los verdaderos objetivos perseguidos están ocultos bajo el velo del interés social.
Son muchos interrogantes, pocas respuestas. El hambre acecha, la ilusión de un futuro mejor se dispersa. La realidad golpea. El pueblo reclama. Los políticos hablan pero no dicen nada.
Romina Fernández
Licenciada en Economía. Universidad Nacional del Sur.
MBA. Universidad Tecnológica Argentina.
Máster en Dirección Financiera. Universidad Tecnológica Argentina.
Consultora Financiera Global Investor. IG
Economis & Financial Analyst. RF Consultancy.